Violencia de género. Tenía una restricción judicial, pero acosó 38 veces a su expareja y recibió cinco años de prisión
El condenado tiene 23 años, es oriundo de Oliva y fue sentenciado por una serie de hechos de violencia cometidos durante 2025.
Un joven de 23 años fue condenado a cinco años de prisión efectiva por acosar de manera reiterada a su expareja, pese a que tenía vigente una orden judicial que le prohibía acercarse y mantener contacto con ella. La sentencia fue dictada en los Tribunales de Villa María y abarcó 38 hechos vinculados con episodios de violencia de género ocurridos durante 2025.
El acusado, domiciliado en Oliva, trabajaba como albañil, gasista y plomero antes de quedar detenido. La audiencia se desarrolló a puertas cerradas, debido a que se trató de un proceso de instancia privada.
Durante el juicio, la Justicia consideró acreditados distintos delitos cometidos contra la víctima. Entre ellos se incluyeron lesiones leves calificadas, amenazas reiteradas, abuso sexual gravemente ultrajante, violación de domicilio, daño y desobediencia a la autoridad reiterada.
Uno de los aspectos centrales de la causa fue el hostigamiento telefónico sistemático hacia su expareja. Según se acreditó en el proceso, el joven continuó comunicándose con ella a pesar de la restricción judicial que le impedía hacerlo.
Esa conducta constituyó una reiterada desobediencia a la orden dispuesta por la Justicia y formó parte de los hechos por los que finalmente recibió la condena.
También fue absuelto por otros cargos
Si bien el tribunal lo encontró responsable de los delitos incluidos en la sentencia, el joven fue absuelto por el beneficio de la duda de otros cargos que formaban parte de la acusación inicial.
Las absoluciones comprendieron imputaciones por lesiones leves calificadas continuadas, lesiones calificadas, daño en concurso real y privación ilegítima de la libertad agravada.
La resolución judicial estableció una pena de cinco años de prisión efectiva por los hechos que fueron considerados probados durante el proceso.
El caso vuelve a poner el foco en la gravedad del acoso y la violencia contra las exparejas, especialmente cuando las conductas continúan a pesar de la existencia de medidas judiciales destinadas a proteger a las víctimas.
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